Archive for the ‘Ciencia ficción’ Category

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¿Inventó Grecia la ciencia ficción?

28 marzo, 2007

La discusión sobre cuál es el relato fundacional de la ciencia ficción puede hacerse tan larga y enrevesada como queramos, y puede remontarse tan atrás en el tiempo como hasta el siglo II después de Cristo, cuando Luciano de Samosata escribió “Historia verdadera”, un relato humorístico que incluía un viaje a la Luna. También hay quien habla, como relato fundacional, de “Historia cómica de los estados e imperios de la Luna”, de Cyrano de Bergerac, y otros críticos apuntan que es “Frankenstein”, de Mary Shelley, la primera novela a la que se le puede asignar la etiqueta de ciencia ficción con propiedad.

Lo único claro es que el género como se entiende, más o menos, en la actualidad, con historias que tienen alguna base científica real, empezó a desarrollarse a mediados del siglo XIX gracias a las obras de dos escritores, uno inglés y el otro, francés: H.G. Wells y Julio Verne. El primero aprovechaba sus novelas para hablar metafóricamente sobre algunos de los problemas de su época. “La guerra de los mundos”, por ejemplo, tomaba de inspiración la colonización europea de África, y “La máquina del tiempo” incluía también comentarios sociales y políticos.

Verne, por su parte, dedicaba mucho más esfuerzo a los aspectos técnicos y científicos, contando, por ejemplo, con todo lujo de detalles los pormenores del diseño de la misión a nuestro satélite en “De la Tierra a la Luna”, y se atrevió con viajes al centro de la Tierra, en globo, lugares aislados en los que el tiempo parece haberse detenido… Los dos conjugaron la pasión por la tecnología y la ciencia que había en el siglo XIX con el espíritu aventurero.

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La luz del Sol

15 marzo, 2007

El mes que viene, si no sufre más retrasos, se estrena en nuestro país “Sunshine“, una película de ciencia ficción dirigida por Danny Boyle (“Trainspotting”, “28 días después“), con una premisa curiosa, a priori, aunque no demasiado científica, claro. Dentro de 50 años, el Sol empezará a apagarse, y desde la Tierra se envía una nave con una bomba nuclear especialmente diseñada para reactivar algunas zonas del Sol. Durante su viaje, la nave tropieza con el Ícaro I, enviado con el mismo propósito siete años antes, pero que nunca llegó a su destino y, lógicamente, comienzan los problemas.

La excusa del hallazgo de una nave abandonada se ha utilizado mucho en la ciencia ficción (sólo por citar dos ejemplos, “2010” y “Horizonte final“), y casi siempre como el desencadenante de algún hecho terrible que convierte la película, a menudo, en un thriller de terror. Por otro lado, últimamente no se han hecho demasiadas películas con un punto de partida como el de “Sunshine”. “Misión a Marte“, por ejemplo, ofrecía ciertos aspectos que se ajustaban bastante a los desarrollos actuales sobre futuras misiones tripuladas al planeta rojo (y en otros se tomaba ciertas licencias) aunque como película dejara bastante que desear.

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En el espacio, nadie puede oírte gritar

7 marzo, 2007

La frase con la que se publicitaba “Alien, el octavo pasajero“, en 1979, intentaba potenciar los aspectos de película de terror de este clásico de Ridley Scott, pero, además, pone de relieve un hecho que, muchas veces, se pasa por alto en la ciencia ficción más escapista: que en el espacio no hay sonido. Es decir, para que podamos oír los sonidos que se producen a nuestro alrededor, las ondas sonoras necesitan un medio por el que propagarse (el aire, por ejemplo) y llegar hasta nuestros oídos. Sin embargo, en el espacio no hay aire, así que no es posible que haya sonido.

Aunque el principio de “La guerra de las galaxias” es espectacular, con ese destructor imperial pasando por encima de la cámara y los cazas disparando torpedos láser, el ruido de los motores de la nave no se debería oír. Teniendo en cuenta que las fuentes de inspiración de la saga estaban en las space operas tipo “Flash Gordon” y “Buck Rogers” (y que las escenas de combates aéreos se inspiran en las películas de la Segunda Guerra Mundial), no es raro que George Lucas y sus chicos incurrieran en ese error. Lo que sí me ha llamado mucho la atención son las escenas de desplazamientos por el espacio de la serie “Firefly“. Siempre que vemos a la nave Serenity surcando el espacio, las escenas no tienen ningún efecto de sonido; hay música, pero nada más.

Que en el espacio no haya aire influye también en la manera en la que se mueven las naves, muy diferente de cómo lo hace un avión (y que quedó muy claro en el intento de atraque de la Gemini IV con la segunda etapa de un cohete Titán, en 1965), pero de esto ya hablaremos en otro momento.